PLATÓN: ¿DUALIDAD O UNIDAD?

La escuela de Atenas, Rafael (1509-1510).
La escuela de AtenasRaffaello Sanzio, 1509-1510.
 Fresco, 500 cm × 770 cm. Museos Vaticanos (Palacio Apostólico), Ciudad del Vaticano.


El alma ha sido, durante mucho tiempo, un tema de indagación e inquietud para los hombres. Abordarlo desde Platón y observar sus posturas para afirmar que el alma existe resulta interesante. Personalmente, creo que el alma existe, y de Platón puedo tomar el hecho de que es aquello que da vida al cuerpo; sin embargo, no puedo concebir la dualidad. Yo me cuestionaba: si el alma, según Platón, es la que da vida al cuerpo, ¿por qué al sufrir el cuerpo de alguna forma es que muere, si la vida viene del alma? Es una postura interesante que podríamos responder también desde Aristóteles, una cuestión que él más adelante va a refutar de Platón: el hecho de «crear», entre comillas, dos mundos, el sensible y el inteligible. Es decir, para Aristóteles, eso sería complicar la cuestión.

Respecto a la teoría de los contrarios, me parece que se complementaría incluso también con la postura de la no contradicción. El Estagirita plantea que, así como existe la vida, su contrario vendría siendo la muerte; de alguna manera, el cuerpo sería como el contrario al alma. Pues así como el cuerpo se deja guiar o se deja llevar por lo sensible, en el alma podemos entenderlo como lo inteligible. Es decir, pareciera que no, pero lo interesante sería ver cómo esta oposición, de alguna u otra manera, es un tanto complementaria; es decir, al estar uno, tendría que estar el otro. Así como al principio, el mismo texto del Fedón comienza hablando sobre el dolor y el placer, de alguna manera ligados entre sí. Es muy platónica, pues, la cuestión de los contrarios, como el bien y el mal, el día y la noche, la luz y la oscuridad, etcétera, cuestión muy humana e incluso universal. Esta es una de sus posturas para afirmar la inmortalidad del alma.

Sobre la reminiscencia, Platón plantea que el alma existe desde antes del nacimiento de una persona, en el mundo de las ideas, es decir, en lo inteligible, antes de ir a lo sensible, antes de estar en un cuerpo. Y allí, en lo inteligible, en las ideas, ha contemplado lo «en sí». Podríamos decir lo puro, lo pleno, la plenitud. Al momento de estar ahora en el plano sensible, es a través de la reminiscencia como puede recordar y, de alguna manera, relacionar las sombras, entre comillas, de aquello que había visto antes del nacimiento. Pero la mente es, al nacer, como una tabula rasa; sin embargo, este conocimiento ya está en la persona misma, únicamente hay que recordarlo, y esa es la reminiscencia. Por ello, tanto Sócrates como Platón hablarán de dar a luz al conocimiento, entre comillas, «sufran los dolores de parto». Platón, con esto, afirmará que el alma ha existido desde antes, que es inmortal, y la reminiscencia, según él, dará pruebas vigentes de su existencia.

Respecto a la indisolubilidad de lo simple, el alma se considera simple; es decir, no se puede disolver, es inmortal. Pienso y relaciono esto con lo puro, con aquello que no ha sido perturbado, aquello que no es corrupto. Por ello puedo entender que Platón es dualista, es decir, que ve el alma y el cuerpo de alguna manera independientes, ciertamente unidos, pero no como iguales, sino independientes: uno es el alma y otro es el cuerpo. Por ello hablará de la indisolubilidad de lo simple: el alma, a lo divino, y el cuerpo, a lo mortal (80a). El cuerpo, para el alma, es como el cascarón estorboso que cumple su función, pero no puede estar siempre presente porque la ahoga, la opaca, la asfixia. Para ellos, el alma es lo importante; la realidad, la plenitud, no estará aquí, sino en otro lugar, en el mundo de las ideas. Para Platón, eso será, por lo tanto, lo real y lo importante.

Otro debate muy interesante en el Fedón es sobre la armonía. La armonía, de una manera, es como, analógicamente, el alma y el cuerpo; algún instrumento, al romperse, no ve afectada la armonía. Sin embargo, la armonía es la que da vida al instrumento; sin armonía, el instrumento no tiene vida, pero si está afectado el instrumento, no se afecta la armonía. ¿Dónde está, pues, la armonía? Así es el alma y el cuerpo según Platón.

Una analogía que encuentro también entre estos dos filósofos clásicos, Platón y Aristóteles, y entre dos filósofos medievales, San Agustín de Hipona y Santo Tomás de Aquino, es que Platón no fue tan sistemático como Aristóteles: en sus diálogos trata de varios temas, algunos predominan más, pero no es tan sistemático como Aristóteles para hablar de un tema concreto; como San Agustín, también hablaba de varios temas en sus textos, y Aristóteles era sistemático, como también lo fue Santo Tomás.

Mi conclusión es que el cuerpo y el alma no son una cuestión dualista, porque si lo fuera no habría muerte, ya que el alma da la vida. Por eso puedo confirmar una unidad, una unión intrínseca del alma y del cuerpo: si se afecta a una, se afecta a la otra; si se afectara solo al cuerpo, no terminaría la vida, no tendría por qué terminar la vida, si es que el alma es la que da vida al cuerpo. Y al afirmar que el alma da vida al cuerpo, ya hablamos incluso de una unidad que no considero dualista; por lo tanto, si se afecta alguna, la otra también es afectada. No hay una dualidad, sino unidad.


BHCS. MARIO ONTIVEROS VILLEGAS
 
Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, Zacatecas, México., 03 de julio de 2026
Fiesta de Santo Tomás Apóstol

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